La tendencia internacional es ocuparse de las personas mayores antes que jubilen

Los terapeutas ocupacionales juegan un importante rol en esa etapa, cuyo objetivo es apoyar la transición hacia la tercera edad, mediante la  participación social activa, y  manteniendo su funcionalidad  

 

La Tercera Edad está concitando el interés de investigadores y especialistas, con la finalidad de hacer de esta etapa de la vida un período de bienestar en todos los aspectos.

Tradicionalmente, las terapeutas ocupacionales han vinculado su quehacer a la rehabilitación de personas en situación de discapacidad, sin embargo, en la última década se han ido acercando a las personas y comunidades sanas o con alguna dificultad específica, en términos sociales o de salud y, en ese grupo, entran los adultos mayores.

Daniela Castro de Jong, Terapeuta Ocupacional, afirma que -en una primera etapa-, la mirada de esta profesión en geriatría se ocupó de los adultos mayores que estaban con mayor grado de compromiso, como consecuencia de demencia y enfermedades crónicas, condiciones similares a las que se generan con la discapacidad.

Sin embargo, en la actualidad, este profesional está ampliando su campo, sin dejar de lado su trabajo tradicional.  En el último tiempo, la línea que viene de Europa es que el terapeuta ocupacional ha estado trabajando en la transición a la jubilación con una mirada más preventiva.

Esto significa que cuando las personas inician la jubilación, cambian su rutina así como sus roles y su vida es diferente, lo que puede generar sentimientos de desesperanza o pérdida de sentido, incluso depresión, porque las personas no saben qué hacer con ese tiempo libre. La terapia ocupacional parte de la base que todas las actividades que hace una persona durante el día son significativas y tienen un propósito (sus ocupaciones). Algunas de éstas son más importantes y otras menos. La gran ocupación del adulto es su trabajo, es lo que le organiza el día, lo que le da propósito y significado para el presente y el futuro. Cuando la persona jubila y no se preparó para ello, se pregunta cómo le va a dar un significado y un propósito a ese tiempo. Entonces, estudiar, por ejemplo, podría ser una nueva ocupación, pero le pone otro significado y no estudia lo mismo que cuando tenía 20 años, estudia otra cosa.

La profesional plantea que la funcionalidad es el mejor índice de salud que tiene un adulto mayor. “Una persona funcional es una persona sana, independientemente de las patologías que tenga. Podríamos tener dos personas hipertensas, pero su situación de salud dependerá de su vida anterior, de su carga genética, de las ocupaciones que ha tenido. Si uno de ellos ha sido muy deportista es muy probable que, a pesar de ser hipertenso, llegue a una edad adulta en bastante buenas condiciones. Por el contrario, si fue hipertenso y nunca se controló y además, no se preocupó de la alimentación, es probable que teniendo la misma edad, uno presente más deterioro que el otro”, señala.

Por ello, es importante determinar cómo hacer que el adulto mayor mantenga esas ocupaciones que le son más significativas. Aquel que es sano, es probable que tenga actividades más ligadas con la comunidad y mantenga, por ejemplo, un rol de vecino y de abuelo.

Y ahí está el trabajo en comunidad y, en este sentido, se debe desarrollar un programa con organizaciones de adultos mayores para que ellos tengan más actividades promocionales y preventivas. Y un aspecto importante a considerar es el trabajo en políticas públicas y la participación en el diseño, gestión e implementación de proyectos y programas sociales, vinculados a las diversas realidades locales y nacionales.

 

 

 

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *