Mente Activa: Beneficios de la Actividad en el Adulto Mayor con Stress

Está claro que la capacidad de los adultos mayores para planear, proyectar y ejecutar, unida a la experiencia, los convierte en figuras imprescindibles en sociedades desarrolladas.

 

La Psicóloga y Gerontóloga Social, Pamela Mutis, plantea en el libro “Experiencia de un sismo mayor”,  que la memoria es un sistema complejo de trabajo cognitivo y un capital humano muy valioso, que se pierde por el paso del tiempo debido al estrés y las múltiples ocupaciones -y preocupaciones- de la vida cotidiana. “En los tiempos de crisis y estrés, todo nuestro sistema se altera y la memoria sufre un gran daño, producto del impacto emocional que afecta a nuestro cuerpo y nuestra mente. El olvido de situaciones cotidianas se hace presente… ¿dónde dejé las llaves?, ¿Dónde están mis lentes? Estas son las clásicas preguntas frecuentes que aparecen en nuestra mente y que nos van haciendo decaer en ánimo y energía cuando constatamos que no recordamos”, sostiene.

La profesional plantea que el cerebro es un amplio centro de trabajo en constante crecimiento neurológico y, es por ello, que en la actualidad y gracias a múltiples investigaciones en diferentes universidades del mundo,  se ha introducido el término de neuroplasticidad,  descubierto por la neurobióloga italiana Rita Levy, quien explica que las personas tienen una gran plasticidad neuronal, y, aunque éstas se mueran por desuso o daño cerebral, las restantes neuronas se reorganizan para mantener las mismas funciones. Para que esto se lleve a cabo, las neuronas deben estimularse y existen varios métodos con los que se puede trabajar en activación cognitiva (AC).

La AC  es un método de activación neuronal que  apunta a que los Adultos Mayores desarrollen un método de percepción multisensorial, a través de un trabajo lúdico y entretenido en donde se logran activar nuevas conexiones neuronales, ampliando el repertorio de registro cognitivo, mejorando la memoria, elevando la autoestima, la seguridad personal, estimulando la inteligencia emocional y brindando un bienestar general. Tener buena o mala memoria está relacionado, fundamentalmente, con la capacidad de percepción ante los estímulos externos. Si no se selecciona lo que es importante recordar, una persona puede olvidarse de su propio número de teléfono, pero repetir sin vacilar el de un novio de la adolescencia.

Pamela Mutis señala que el objetivo de la activación cognitiva es obtener mayor agilidad y flexibilidad, a través de la utilización de zonas cerebrales que habitualmente no se utilizan. “Nuestro cerebro es un maravilloso centro de trabajo, tenemos dos hemisferios cerebrales y el hemisferio cerebral más usado es el izquierdo, vinculado a la capacidad lógica y verbal. El hemisferio derecho es de naturaleza visual, musical y artística y  aquí se encuentra la capacidad creativa y de aprendizaje. No es cierto que este órgano (el cerebro) se vuelva inservible con la vejez,  ya que con el paso de los años éste empieza a trabajar en función de la experiencia acumulada, que conocemos comúnmente como sabiduría.

Lo más positivo es que las conexiones que se generan entre las neuronas se conservan durante toda la vida; eso garantiza que las personas puedan seguir aprendiendo. En otras palabras: aquello de que ‘loro viejo no aprende a hablar’, no es más que un mito.

En este sentido, agrega que algunos estudios hechos con artistas como Pablo Casals, que siguió componiendo pasados los 90 años de edad, han evidenciado que la vejez no es una etapa de cese de producción, y que a su vez el trabajo intelectual tiene un efecto muy saludable.

La Organización Panamericana de la Salud acuñó el término ‘envejecimiento exitoso’ para describir a un número cada vez más grande de personas que llegan a edades avanzadas con un excelente estado de salud. “No es raro ver a mayores de 80 años haciéndose trasplantes o sometiéndose a intervenciones de alto costo físico y emocional que se les negaban hace unos años”, comenta Pamela Mutis.

Lo que se gana con los años

La edad modifica la memoria episódica, que es la que se encarga del qué, cómo, cuándo y dónde. Con los años, este tipo de memoria se enriquece con hechos autobiográficos y se combina con lo semántico: “No es gratuito que los buenos consultores sean siempre personas mayores”.

La memoria prospectiva, relacionada con las funciones ejecutivas y la capacidad para planear y secuenciar, también mejora en esta etapa.

En la medida en que el cuerpo envejece, el lenguaje oral pasa a ser la principal forma de comunicación; esto hace que se conecte mucho con otras funciones cognitivas del cerebro, lo que le permite mayor concreción, seguridad y certeza en sus razonamientos.

Por eso, dice la profesional,  hay que aprender a entender el lenguaje pausado y reflexivo de los mayores. Está claro que su capacidad para planear, proyectar y ejecutar, unida a la experiencia, los convierte en figuras imprescindibles en sociedades desarrolladas.

Desgraciadamente nuestra memoria es muy frágil y si no ocupamos mucha de la información que tenemos en nuestro cerebro,  nuestras neuronas no trabajan y se “duermen”. Por eso es importante estimularlas a través de la motivación, la risa, la socialización y ejercicios de trabajo cognitivo.

Recuerde: Tener buena memoria requiere de trabajo y otra cosa; nunca es tarde para aprender algo nuevo, como estudiar un nuevo idioma, aprender a pintar… ¡ahora es el tiempo para lograrlo!

 

Algunos TIPS que entrega Pamela Mutis para comenzar a hacer un buen ejercicio cognitivo:

Sea un activo intelectual: No caiga en el facilismo de lo aprendido, ni en la “flojera”. Estudie otro idioma, trate de aprender a tocar un instrumento, lea e intente producir escritos.

Haga gimnasia mental: Participe en juegos de lógica (sudoku, crucigramas), juegos de cartas, juegos de dados y ejercicios que sean un reto para el cerebro, como leer al revés en un espejo.

Factores de riesgo: Controle los riesgos vasculares (tensión, colesterol), haga ejercicio físico de manera regular, controle el estrés, no fume  y disminuya el alcohol.

Actitud: Ríase, cultive el buen sentido del humor, póngase metas y cúmplalas.

Ejercicio físico: Salga a caminar todos los días, saque a pasear a su mascota, baile.

Mantenga vida social: Participe en actividades grupales.

Aliméntese de Modo Saludable: Consuma 5 unidades de frutas o verduras frescas al día. Tome mucho agua, estimula la conexión neuronal.

PÁSELO BIEN, RÍASE TODOS LOS DÍAS Y VALORE LO QUE SI TIENE, DEJE DE QUEJARSE POR LO QUE YA NO ES.

 

 

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