Beneficios de la Actividad en el Adulto Mayor con Stress

¿En qué consiste la actividad cognitiva?

La memoria es sistema complejo de trabajo cognitivo y un capital humano muy valioso, que se pierde por el paso del tiempo, el estrés y las múltiples ocupaciones -y preocupaciones- de la vida cotidiana. En los tiempos de crisis y stress, todo nuestro sistema se altera y la memoria sufre un gran daño, producto del impacto emocional que afecta a nuestro cuerpo y nuestra mente. El olvido de situaciones cotidianas se hace presente… ¿dónde dejé las llaves?, ¿Dónde están mis lentes? Estas sin las clásicas preguntas frecuentes que aparecen en nuestra mente y que nos van haciendo decaer en ánimo y energía cuando constatamos que no recordamos.

Vamos a revisar la parte positiva que tiene nuestro cerebro; es un amplio centro de trabajo en constante crecimiento neurológico y es por ello que en la actualidad y gracias a múltiples investigaciones en diferentes universidades del mundo,  se ha introducido el término de neuroplasticidad,  término descubierto por la neurobióloga italiana Rita Levy. Ella explica que gozamos de una gran plasticidad neuronal, aunque nuestras neuronas de mueran por desuso o daño cerebral, las restantes neuronas se reorganizan para mantener las mismas funciones. Para que esto se lleve a cabo las neuronas deben estimularse y hay varios métodos con los que se puede trabajar en activación cognitiva. (AC).

La AC  es un método de activación neuronal que  apunta a que los Adultos Mayores desarrollen un método de percepción multisensorial, a través de un trabajo lúdico y entretenido en donde se logran activar nuevas conexiones neuronales ampliando el repertorio de registro cognitivo, mejorando la memoria, elevando la autoestima, la seguridad personal, estimulando la inteligencia emocional y brindando un bienestar general. Tener buena o mala memoria está relacionado, fundamentalmente, con la capacidad de percepción ante los estímulos externos. Si no se selecciona lo que es importante recordar, una persona puede olvidarse de su propio número de teléfono, pero repetir sin vacilar el de un novio de la adolescencia.

El objetivo de la activación cognitiva es obtener mayor agilidad y flexibilidad, a través de la utilización de zonas cerebrales que habitualmente no se utilizan. Nuestro cerebro es un maravilloso centro de trabajo, tenemos dos hemisferios cerebrales y el hemisferio cerebral más usado es el izquierdo, vinculado a la capacidad lógica y verbal. El hemisferio derecho es de naturaleza visual, musical y artística y  aquí se encuentra la capacidad creativa y de aprendizaje. No es cierto que este órgano (el cerebro) se vuelva inservible con la vejez,  ya que con el paso de los años éste empieza a trabajar en función de la experiencia acumulada, que conocemos comúnmente como sabiduría.

Lo más positivo es que las conexiones que se generan entre las neuronas se conservan durante toda la vida; eso garantiza que las personas puedan seguir aprendiendo. En otras palabras: aquello de que ‘loro viejo no aprende a hablar’, no es más que un mito.

Algunos estudios hechos con artistas como Pablo Casals, que siguió componiendo pasados los 90 años de edad, han evidenciado que la vejez no es una etapa de cese sino de producción, y que a su vez el trabajo intelectual tiene un efecto muy saludable.

La Organización Panamericana de la Salud acuñó el término ‘envejecimiento exitoso’ para describir a un número cada vez más grande de personas que llegan a edades avanzadas con un excelente estado de salud. “No es raro ver a mayores de 80 años haciéndose trasplantes o sometiéndose a intervenciones de alto costo físico y emocional que se les negaban hace unos años”.

Lo que se gana con los años

La edad modifica la memoria episódica, que es la que se encarga del qué, cómo, cuándo y dónde. Con los años este tipo de memoria se enriquece con hechos autobiográficos y se combina con lo semántico: “No es gratuito que los buenos consultores sean siempre personas mayores”.

La memoria prospectiva, relacionada con las funciones ejecutivas y la capacidad para planear y secuenciar, también mejora en esta etapa.

En la medida en que el cuerpo envejece, el lenguaje oral pasa a ser la principal forma de comunicación; esto hace que se conecte mucho con otras funciones cognitivas del cerebro, lo que le permite mayor concreción, seguridad y certeza en sus razonamientos.

Por eso hay que aprender a entender el lenguaje pausado y reflexivo de los mayores. Está claro que su capacidad para planear, proyectar y ejecutar, unida a la experiencia, los convierte en figuras imprescindibles en sociedades desarrolladas.

Desgraciadamente nuestra memoria es muy frágil y si no ocupamos mucha de la información que tenemos en nuestro cerebro,  nuestras neuronas no trabajan y se “duermen”. Por eso es importante estimularlas a través de la motivación, la risa, la socialización y ejercicios de trabajo cognitivo.

Recuerde: Tener buena memoria requiere de trabajo y otra cosa; nunca es tarde para aprender algo nuevo, como estudiar un nuevo idioma, aprender a pintar… ¡ahora es el tiempo para lograrlo!

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